Desde hace un mes que este fin de año viene siendo una mierda y pareciera que no deja de empeorar. Me pongo triste y me doy cuenta de que si comparo lo que me pasa con otras cosas, mis cosas resultan ser pelotudeces. Pero me entristecen igual, mas de lo que quiero.
Y entonces recibo el mensaje, lo leo, y me doy cuenta de que se me hace un nudo en la garganta y estoy por empezar a llorar. Y hago fuerza, casi instintivamente, para no expulsar ninguna lágrima porque me da vergüenza ponerme a llorar por esto. No me da vergüenza por los demás, a ellos les puedo mentir. El conflicto es conmigo, con que me doy vergüenza, porque ¿cómo voy a ponerme a llorar por esta estupidez?
Y ahora me acuerdo de todas las veces que la vi a Mica llorar en las clases de Fuentes porque Lea no la entendía. Y yo en esos momentos me preguntaba cómo es que alguien se puede poner a llorar por discutir con una profesora. Ahora la entiendo... y me doy cuenta de que no era algo que ella elegía, ella no elegía llorar, simplemente le salía. Porque los sentimientos son así, no los elegís. Los sentís y se manifiestan de manera sorpresiva, sin avisar, sin advertirte nada.
¿Por qué nos tenemos que reprimir a nosotros mismos? ¿Porque quedamos como unos tontos en frente de los demás? ¿Es que creemos que los demás son todos unos insensibles?
Entonces intento olvidarme del mensaje por un rato, miro la tele, como. Cuando el contenido del mensaje vuelve a mi cabeza intento hacerlo a un lado y seguir con lo que estoy haciendo.
Es inútil.
Agarro la computadora y empiezo a redactar una respuesta. Otra vez empiezo a sentir el nudo en la garganta y trato con todas mis fuerzas no llorar. Y lo logro otra vez, ni una lágrima.
¿Y qué con eso? ¿No llorar me hace mas fuerte? ¿Mas valiente? ¿Mas madura?
Ser verdaderamente valiente es aceptar lo que nos pasa, y ser verdaderamente maduro es dejarnos sentir sin avergonzarnos de nosotros mismos por ello.
La próxima vez, lloro.
Instrucciones para llorar - Julio Cortázar
Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente. Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca. Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia adentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos.
Es inútil.
Agarro la computadora y empiezo a redactar una respuesta. Otra vez empiezo a sentir el nudo en la garganta y trato con todas mis fuerzas no llorar. Y lo logro otra vez, ni una lágrima.
¿Y qué con eso? ¿No llorar me hace mas fuerte? ¿Mas valiente? ¿Mas madura?
Ser verdaderamente valiente es aceptar lo que nos pasa, y ser verdaderamente maduro es dejarnos sentir sin avergonzarnos de nosotros mismos por ello.
La próxima vez, lloro.
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Instrucciones para llorar - Julio Cortázar
Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente. Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca. Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia adentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos.
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